El Mar de la Irresponsabilidad, de 31 minutos
La entrada anterior abundó en metáforas marinas. Eso motiva el contenido de hoy: la canción El Mar de la Irresponsabilidad, descarte de la película de 2008 de 31 minutos. Si eres de España, probablemente necesites contexto. 31 minutos fue/es un programa de marionetas bastante irreverente de la televisión chilena que, parodiando un noticiero, alternaba los contenidos educativos con la comedia de personajes y el humor absurdo. Creo que el referente más claro es… Téléchat. A que no te lo esperabas?
Me atrevería a decir que el encanto de 31 minutos residía en la precariedad y en la creatividad a la que ella obligaba. Tuvo cuatro temporadas (2003-2006 y 2012) y se expandió posteriormente con películas, material audiovisual para diferentes campañas y hasta presentaciones en Viña del Mar o Tiny Desk. Porque parte fundamental y recordada del formato son sus canciones, que se integraban en el noticiero como top de grandes éxitos. Quédate con el nombre de Pablo Ilabaca, responsable de muchas de las composiciones. De las que, aunque es muy difícil escoger, destaco dos: la tropical Objeción denegada, de Juan Pablo Sopa, sobre un abogado que dicen que habla como idiota pero él está orgulloso de ello; y la más emo El dinosaurio Anacleto, de Dinosaurio Roberto, que narra la peripecia del único dinosaurio que no se extinguió.
Pero la que me interesa es El mar de la irresponsabilidad. Para la primera película de 31 minutos, los productores se vinieron arriba y quisieron contar una historia en plan La isla del doctor Moreau, con la mismísima Sonia Braga como villana interaccionando con las marionetas. Hay vario vídeo de fan explicando los avatares de la producción (rodaje en Brasil y problemas de acceso a España para supervisar aspectos técnicos incluidos). El producto final acabó siendo más caro de lo esperado, y por tanto, más modesto en lo técnico, al punto de que esas mismas fuentes suelan considerar la pelicula fallida o, cuanto menos, irregular. Una baja recaudación en taquilla, además, comprometió presumiblemente la continuidad del proyecto base, explicando el hiato entre la tercera y la cuarta temporadas.
Están en el Mar de la Irresponsabilidad, un lugar donde nadie se preocupa por nada, ni termina nada de lo que conmienza!
Originalmete, el Mar de la Irresponsabilidad sería un peligro interpuesto en la travesía de Tulio, Bodoque y sus amigos que les distraería de su misión: un espacio misterioso donde, cual triángulo de las Bermudas, los navegantes pierden su voluntad y se abandonan a la pereza. Durante la canción, y como apuntan las imágenes del storyboard que la acompañan, las marionetas se transformarían en dibujos animados 2D con elementos de slapstick clásico. En lo narrativo, la resolución del caso es bastante tontorrona. El segmento era seguramente tan confuso y complicado que, para la película, decidieron descartarlo y sustituirlo por una escena marinera genérica bastante menos inspirada. Es una pena porque la canción tiene fumadas gloriosas, como la aparición del científico marino que iba filmando un pingüino. Que podría salir yo mismo, vaya, que a irresponsable no me gana nadie!

31 minutos es un caso de libro de producto de nicho que intenta fuertemente convertirse en franquicia, comprometiendo su esencia y frescura en favor de un producción más ambiciosa y pulida que lo permita acceder a públicos, incluso mercados más amplios. (Pienso también en La Más Draga. De hecho, y curiosamente, una de sus participantes defiende haber impersonado a Juan Carlos Bodoque (en la imagen) en el reto de improvisación de su temporada, aunque si no lo dice nadie se hubiera dado cuenta. Se dice también que a C-Pher, en la suya, no la dejaron.) Hace nada, 31 minutos ha presentado una segunda película para Amazon que expande sin mucha imaginación su propio especial de navidad de la segunda temporada (añadiendo un cameo de Julieta Venegas metido con calzador). Productos, en fin, más enfocados en la nostalgia y la fidelización (o sea, en el billetero de los niños que ya son padres) que en los buenos guiones y en la irreverencia de sus orígenes. Ojalá saquen cosas nuevas y nos dejen con la boca abierta.
Y ojalá salir del Mar de la Irresponsabilidad cuando antes!
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