Conservo una cuenta vieja de Gmail donde están asociados todavía algunos registros (Soundcloud, páginas de contactos, qué se yo) que consulto de Pascuas a Ramos. Por ejemplo, hoy. Y me ha sorprendido que, hace unos días, Livejournal me felicitara por el 19. aniversario de mi actividad en su plataforma. Siguiendo los enlaces del correo he podido volver a entrar en ese blog (como lector externo, creo: me asusta que también lo puedas hacer tú) y he andado hurgando un poco. La foto de perfil que allí aparece es ésta (y lo pongo con tilde porque, tracemos la línea del tiempo, estamos más o menos en 2004):

Es una foto muy chiquitita que he ampliado hasta el borde del pixelamiento, e imagino que en su momento la editaría bastante, de forma que invita a pensar qué hubiera sido de mi vida si Los Planetas me hubiesen aceptado como bajista. Pero hablemos del garito donde se tomó, y hagámoslo en pretérito porque sí,el Garaje Hermético cerró hace algunos años tras los estragos de la pandemia.

La Prospe, como buen barrio proletario, fue un hervidero social y cultural en los 80, testigo resistente de lo cual era aún el Garaje Hermético en la época que yo lo frecuentaba. Los miércoles tenían el 2x1 hasta las doce, creo recordar, y yo ensayo hasta las nueve largas, por lo que tenía que apresurarme para cruzar Madrid y llegar a tiempo de poder pedirme, por lo menos, una. Me encontraba allí con un amigo que vivía por Esperanza: o sea, mucho más conveniente para él, además de que él sí disponía de velocidad. Como anécdota, alguna de aquellas veces que empezábamos así y acabábamos asao (asao es pillando yonquilatas en la gasolinera de Atocha Renfe) se empeñó en que arrancara la moto yo, sin saber. Evidentemente, medio metro más allá nos fuimos al suelo.

Una de las canciones que recuerdo haber escuchado allí es Frank Sinatra de Cake. Pero también asocio a la zona Amor de madre de Aventura, que descubrí en algún local latino de la zona mientras esperaba a este amigo o en otro contexto, y que me taladró el alma por lo emotivo, lo desesperado, y un par de pasos armónicos tan sencillos como magnéticos. En su momento tuve que buscarla a través de un fragmento de la letra: yo soy tu madre y tu padre. Sirva la canción como testimonio post quem, porque se publicó en 2002. Frank Sinatra es de 1996 y puf, cómo llegué a conocer a Cake abriría otra peligrosa puerta a la nostalgia. Quizá otro (buen) día.

Lo más rocambolesco es que acabaría viviendo en el barrio hasta dos veces: una de verdad, en la calle Zabaleta (del lado “aburrido” de López de Hoyos), y otra de mentira, cuando me empadroné ficticiamente en Madrid para poder divorciarme ante notario. Para la primera de las veces mi círculo y mi ocio habían cambiado bastante. De hecho, debería encontrar una entrada en los artefactos antiguos que habla de lo que me pasó justamente pasando por delante del Garaje, y completar así este mosaico tan difuso. Porque, aunque no te estés enterando de nada, si has llegado hasta aquí te mereces vivir la experiencia Prospe dosmilera completa.

Y ahora que vuelvo a Madrid por unos días me hubiese gustado pasarme por el Garaje Hermético pero ya no podrá ser. El Gris, acaso? El Morgenstern? El Loophole? El Süß war gestern? El Tristeza?