Sofía Portanet
by
Sofía Portanet, rumbosa vecina de mi pueblo, lo tiene todo para triunfar. Voz, canciones, talento, porte, relato. Por qué no se ha convertido entonces todavía en la diva paneuropea que necesitamos?

Quizá porque mi niñez… perdón. Quizá porque, después de ser aclamada por medios nacionales e internacionales como la nueva gran promesa, su primer disco tuvo la mala pata de salir en 2020. Estaba lleno de pepinazos nuevaoleros, rodados por años con su banda, que presentó en auditorios inusuales y exquisitos como la Deustsche Oper, el Planetario. En el concurso de canciones de Jenesaispop participó varias veces, quedando lo más alto tercera con este Mon Amour de su segundo disco, Chasing Dreams (2024), que por cierto presenté yo. Se le reprochó que la sombra de Marina & the Diamonds era demasiado alargada por un paso melódico del preestribillo. La gente es así de mezquina y envidiosa.

Reconozco que el segundo disco no (me) acaba de cuajar por… cincuentaporcientismo. Me explico. A una artista del calibre de Sofía el underground se le queda pequeño, sí, pero su asalto a la industria a través de este artefacto no fue lo infalible que se hubiese deseado. Quizá por falta de inversión? O por decisiones artísticas desafortunadas? Se limaron aristas y se apostó por el inglés B1 en singles más comerciales y vídeos artificialmente limpios, incluso con potencial tiktokero, que resultan bastante mucho menos distintivos y seductores que los que la dieron a conocer. Las canciones, aunque cuquis una a una, no parecen pertenecer a un mismo universo. Incluso me acuerdo de haber pensado, escuchándolo, que tenía más caras B que A. Lo más tuerceculos, sin embargo, llega a final: un experimento neofolqui versión de unas Coplas de su padre que apuntan a Morente y la Niña de los peines, y ahí lo dejo. Dios me libre de cuestionar la identidad y la intención de nadie, pero suenan desarraigadas, a guiri desinformado. Y a lata. Y quizá el problema es, nuevamente, que se queda corta: una producción más experimental y meditada, que subrayase las peculiaridades interculturales de su acercamiento a la tradición, hubiera seguramente funcionado. A quién se le ocurre no haber llamado al bueno de Refree, como hacen todas para salir airosas de esos trances?. Aunque quizá algo tan radical hubiera tenido mal, aún peor encaje en la secuencia y en un artefacto tan descisivo como el supuesto disco de la consagración. Y es que, VEREDICTO: a pesar de tanto insistir en que nos estaba mostrando su auténtico rostro, este segundo disco no es más que una colección de máscaras.

Pues chica, desde el mucho cariño que te tengo, qué quieres que te diga. Si fuiste piedra, perdiste tu centro y la industria no apuesta a full por ti y te acaba tirando al mar, tendrás que volver al underground para volver a encontrar tu centro. Ah, y aunque estés llamada a ser la Vicky Leandros o la Nana Mouskouri de tu generación, ni se te ocurra presentarte a Eurovisión por Alemania, por mucho que te paguen. En el Benidorm Fest, sin embargo, tienes las puertas abiertas.
Subscribe via RSS
Comments powered by Talkyard.